mega888 U.A.D.H. Rosario - EL CASO DEL REPRESOR GUSTAVO FRANCISCO BUENO (ALIAS "GERMAN BANEGAS").
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EL CASO DEL REPRESOR GUSTAVO FRANCISCO BUENO (ALIAS "GERMAN BANEGAS"). PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 04 de noviembre de 2009


LA CUESTIÓN ES QUE TRAIGAN AL CRIMINAL A ROSARIO, NO QUE LOS JUECES VAYAN A VER UN TESTIGO A BRASIL.


Hace 4 días dimos a conocer en un pequeño comunicado lo siguiente:

ANTE LA APELACIÓN DE LA QUERELLA EN LA CAUSA POR LA DESAPARICION DE TITO MESSIEZ, LA CÁMARA FEDERAL DE ROSARIO ORDENÓ LA PRISIÓN PREVENTIVA DE TRES REPRESORES.

Se trata de Juan Andrés Cabrera (El Barba), Ariel Zenón Porra (El Puma) y Carlos Antonio Sfulcini (Carlitos o Carlos Bianchi). Clic aquí para leer Artículo Completo...

Esto replantea especialmente el caso del represor  Gustavo Bueno, ya que no cabe duda alguna que deberá correr la misma suerte judicial que sus coimputados según esta resolución y entonces, cuando sea traído, no lo será para una excarcelación inmediata como es habitual para esta causa en el Juzgado de Bailaque, sino para quedar entre rejas como corresponde.
Por eso nos ocupamos en esta nota del tema Bueno.

 

Muy difundido es que el represor Gustavo Bueno dio un testimonio en el año 1986 ante el CELS. Que ese testimonio grabado anduvo y anda por diversas manos privilegiadas que pudieron obtenerlo merced a no sabemos que relaciones. Que el testimonio del represor ha sido incorporado a distintos juicios y es una pieza probatoria de importancia. Que en el mismo el represor señala a distintos “compañeros de trabajo” y les atribuye la comisión de hechos concretos. Que del mismo se desprende que se sentía amenazado por sus camaradas  y que por eso se fue a Brasil. Y un sinfín de cosas que se pueden concluir de la extensa grabación, trasladada al papel hace también ya tiempo.

El hecho es que desde el 27 de agosto se encuentra detenido en Brasil para sustanciar el juicio de extradición que de concluir conforme a la justicia del reclamo que hiciéramos en la causa  38/04 por la desaparición de Tito Messiez, determinará que sea traído a esta ciudad de Rosario para ser indagado en la misma por estar imputado de integrar la patota (junto con Cabrera, Porra y Sfulcini) que secuestró, condujo a La Calamita, torturó y produjo la desaparición de Tito.

En esta causa se ordenó la detención que hoy lo mantiene preso en la ciudad de Belem, capital del Estado de Pará, en Brasil.

La noticia de su detención, hecha pública por el Presidente del TOF N° 1, Dr. Paulucci, al cierre de la jornada de audiencias del día 1º de setiembre  en el juicio “Quinta de Funes” y “Fabricaciones Militares” que se está desarrollando en esta ciudad, causó cierto revuelo, originó algún desconcierto y sorpresa, mereció algunos calificativos no precisamente halagadores para el magistrado, provocó algunas críticas hasta por considerarlas simplemente parte de una maniobra “mediática”. Sobre todo, considerando que Bueno, pese a todo su conocimiento del accionar de la patota que lo ubica como un represor absolutamente integrado a la misma, no está imputado en las causas en las que se lleva adelante el Juicio Oral que llama la atención de medio mundo, al menos el medio mundo de esta región.

Ahora, y en ese Juicio Oral, se ha decidido viajar a Belem para tomarle testimonio tal como lo solicitara la representación de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y Bueno vuelve a concentrar sobre sí la atención, pero otra vez como testigo, no como imputado, aunque todo indica que su trayectoria está vinculada a la banda que perpetró los crímenes juzgados por el TOF N° 1, lo que lo hace parte de la perpetración de los mismos e insólito que no esté imputado.

Allá irá entonces una comisión a interrogar al perpetuo testigo.

No puede dejar de sorprender que mientras un Tribunal requiere que Bueno sea traído para su juzgamiento, mientras se encuentra pendiente el juicio de extradición con el imputado en la Causa N° 38/04 .por la desaparición de Tito Messiez; mientras se producen medidas tendientes a que el detenido comparezca, otro Tribunal vaya a Brasil a tomar una testimonial a 3.713  kilómetros  de distancia, en otro país.
No puede dejar de preocupar la repercusión que puede tener esta medida con respecto a la extradición, ni el modo en que pudiera aprovechar la defensa del imputado Bueno la actitud del Tribunal que viajará, sobre todo tratándose, como absolutamente todas las extradiciones, de una instancia de política internacional, atenta a los más mínimos detalles por parte de los Gobiernos que intervienen, examinando condiciones que van más allá de la propia letra de leyes y tratados.
Ante una situación semejante, los partidarios de cambiar información por impunidad verán reverdecer sus argumentos, porque en los hechos concretos lo que se está plasmando es eso: un principio de ejecución de sus postulados.
Y debe ser claramente expuesto: hay un genocida que se sustrae a la acción de la Justicia (como se suele poner formalmente), que huyó a Brasil, que no acepta ser extraditado para quedar preso en una causa; por otra parte hay otro Tribunal que va a pedirle que de testimonio (y con todas las limitaciones que pondrá incluso el Poder Judicial brasilero en resguardo de su refugio) despreciando el hecho de que debería estar imputado y que fue integrante de la misma patota que se está juzgando. Se abre la instancia típica de la negociación que propone el mencionado plan, estableciendo condiciones que jamás debieran ser aceptadas.

Por nuestra parte, y como primer señalamiento, decimos que de lo que se trata como cuestión central, es de que traigan al criminal de una vez por todas. Los presumibles aportes que pueda realizar el testigo, más allá de su extenso testimonio ya realizado e incorporado a las causas, no pueden jamás relativizar la imprescindible justicia de que esté sentado como genocida en el banquillo de los acusados.
Lo decimos claramente porque la “Justicia” ha tardado 32 años en dictar una orden de detención y apenas unos días en encontrar muy razonable convertirlo en un testigo tan importante que amerita un largo viaje para entrevistarlo. Por supuesto que como todos, queremos “Juicio y Castigo”, no “Visita y Testimonio”.
En esto deberían comprometerse todos los Tribunales y partes intervinientes en los juicios,  o al menos no contradecir ni aparentemente tal objetivo, apurando con más argumentos la necesidad de la inmediata extradición.

 
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portada susana