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ISIDORI... PROBÁ CON LA VERDAD PDF Imprimir E-Mail
martes, 24 de octubre de 2006
Pregunta LILIANA EDITH de AMELONG en una carta abierta a Kirchner:

Señor Presidente:

¿Cómo le explico a mi hijo de seis años que hoy su padre no puede estar con él?

Semejante grado de cinismo sólo es posible en alguien que en una propiedad familiar ubicada, en una de sus propias casas, en La Ribera, sobre la Autopista Rosario-Santa Fe, justo frente a la Estación de Servicio YPF del Automóvil Club Argentino, en jurisdicción de Timbúes, tuvo un campo de concentración clandestino, uno de los llamados Centros Clandestinos de Detención, un CCD, un campo de exterminio, un chupadero.
Pero podría decirle a los chicos esto que ella sabe. A lo mejor le sirve.
Podría decirle que su padre fue capo en la quinta de Funes, y contarle esta historia ya tan conocida por otros niños cuyos familiares desaparecieron:
"el grupo compuesto por tres miembros de la inteligencia militar Sebastián, el teniente Daniel y el Barba, y dos prisioneros Tulio Valenzuela y Carlos Laluf, emprendieron la partida desde la quinta de Funes. Valenzuela había convencido a Galtieri para que lo enviara a México con la supuesta intención de infiltrar al Movimiento Peronista Montoneros en el exilio y así permitir el asesinato de los principales dirigentes. Quedaban en Funes nada menos que su compañera, Raquel Negro, embarazada de seis meses, y su hijo, Sebastián, de un año y medio".

El “teniente Daniel”, como está probado en la “Causa Feced”, es “papá”, el de su hijo de seis años. ¡Qué más simple que esto para empezar la explicación! Cualquier niño lo entendería.

Pero como Amelong no cuenta nada de estas cosas (aunque siempre llevó trabajo a casa, como en el chupadero La Ribera, casa de la familia), Isidori podría explicarle que se hace difícil saber la verdad porque de las personas que mató y secuestró, que torturó e hizo desaparecer, no habla. Que hay otras personas, familias, amigos, compañeros, que hace 30 años que tratan de saber donde están los desaparecidos y todavía no pudieron encontrarlos.

Que ahora hay otro desaparecido que se llama JORGE JULIO LÓPEZ, y tampoco saben dónde está aunque lo estén buscando (y que, de paso, es un enemigo de papá que hizo condenar con su testimonio a un “patriota” como papá, el Comisario Etchecolatz –qué trabajaba en lo mismo que papá- y al cual mamá Isidori ha homenajeado junto con la gente de “Memoria Completa”, “Unión de Promociones” y otros grupos).

Que de todas maneras un compañero de trabajo del “teniente Daniel”, el “Tucu” Constanzo declaró en Tribunales que Raquel Negro “tuvo mellizos, varón y mujer. El varón nació muerto y a la nenita la trajeron a Rosario, no sé quienes, le aclaro que yo nunca la vi. Pagano y Amelong la dejaron en la puerta de un convento acá en Rosario, no sé en cual, esto me lo contó Pagano a mi. Incluso riéndose me contó cómo fue. Que él y el Flaco, que es como le decían también a Amelong fueron en auto hasta ese convento con la nenita recién nacida, y Pagano la dejó en un hall de entrada del convento y tocó el timbre poníendole un escarbadientes para que siga sonando y apenas empezó a sonar, desde un balcón salió una monja preguntándole quien era y ahí Pagano se fue corriendo al auto donde estaba Amelong y se fueron.”

Y el nene de Isidori podría ver también con cuánto humor hacían lo que hacían.

Podría contarle lo que relata una de sus prisioneras de la Fábrica de Armas Domingo Matheu:

“Me ordenan que me desnude, me golpean y me atan a la parrilla, donde empiezan las sesiones con la picana y me mojan con agua fría. Me picanean los oídos, la boca, la vagina, el ano, las heridas de operaciones y los pezones. Me ponen estiletes en las uñas de los pies y en los costados de los mismos", relataría a la Conadep. Luego es colgada junto a otros detenidos de una argolla sujeta a la pared por sobre sus cabezas. Las pérdidas de sangre no paran a pesar de las inyecciones que había recibido. El médico Pipo decide practicarle un aborto, pero ella aclara que tenía colocado el espiral. "Este tira del hilo que se corta y no sale”.

Y después de esto ir con el Obispo Baseotto y decirle que le explique que el aborto por tortura no es pecado y la señora de Amelong podría seguir muy tranquila su carrera antiabortista junto a Monseñor.

Podría contarle muchas cosas más y sobradamente estaría satisfecha la pregunta que pueden hacerse los nenes de papá. Por ejemplo, cuando el papá estaba en Santa Fe, cuando recién daban el Golpe Militar y con barba, a bordo de una cupé gris, se alojaba en la zona de los polvorines del cuartel de Ingenieros Zapadores de Santo Tomé, que le quedaba cerca de la casa del “Lolo”, una compraventa en la cual se comerciaba todo lo robado en los asaltos a las casas de militantes populares.

También de su “trabajo” en La Calamita, el CCD de Granadero Baigorria.

¡Tantas cosas podría contarle a su hijo para explicarle por qué está preso!
En todo caso, podría darle copia del procesamiento del “teniente Daniel” y con ello quedaría todo saldado.
NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS.
EXIGIMOS AL GOBIERNO NACIONAL LA APARICIÓN CON VIDA YA DE JORGE JULIO LOPEZ.
EL APARATO REPRESIVO SIGUE IMPUNE.
CASTIGO A LOS CULPABLES.

UNIDAD ANTIRREPRESIVA x los DERECHOS HUMANOS
 
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portada susana